La segunda primavera que supone el comienzo del otoño, sirve de oportunidad para reaparecer en la palestra de la vida; esta circunstancia es aprovechada por insectos, ofidios y anfibios.

Miles de telarañas cubre el piedemonte de la Culebra. Lobisome Naturaleza.

Miles de telarañas cubre el piedemonte de la Culebra. Lobisome Naturaleza.

En una aletargada y somnolienta mañana de niebla, sobre las alfombras arbustivas de la Sierra de la Culebra, cubriendo con su manto húmedo el ambiente, surge de forma fantasmagórica un campo condensado de trampeo destinado a la captura volátil. El nacimiento sincronizado de los depredadores hilanderos, siembra de infierno los campos para sus presas y de belleza abstracta para la permanente exposición de los acontecimientos de la naturaleza.

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