Recientemente hemos pernoctado en la estación de ferrocarril abandonada de Linarejos, en plena Sierra de la Culebra, Zamora.

El vivaqueo resultó de lo más interesante, la fauna nocturna te envuelve con su misterio y ruidosa atmósfera. La finalidad fue impregnarnos de instinto y agudeza de sentidos, esto lo posibilita la presencia del lobo ibérico. Sabes de su presencia, sus huellas le delatan, pero son sus aullidos los que anhelas escuchar, sentir ese escalofrío de temor infundado que recorre lo más primitivo de nuestro ser. 

Ya dormidos, nos vimos «rodeados», y no fueron los aullidos lo que nos puso más afilados los pelos, pero afilados ya los portaba nuestro nuevo amigo. Un precioso muñecote de armadura acerada fue deslumbrado por nuestro frontal ante su inesperada y alborotada visita, se dejó acompañar por nosotros y encontró curiosa nuestra presencia. En dos ocasiones, a la altura de nuestras cabezas intercambiamos miradas, su expresivo ojillo mostraba sorpresa sin temor alguno, el nuestro algo más alertado de «espero que no seas más cariñoso».

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Erizo europeo (Erinaceus europaeus) fotografiado en Zamora.

En la península se distribuyen dos especies, el erizo común o europeo y el erizo moruno (más pequeño y de coloración más clara) que se distribuye por una estrecha franja de la costa mediterránea. Nuestro visitante aparentemente era macho (vientre pardo amarillento, al contrario de las hembras que lo presentan de color ceniza) y es probable que fuera en busca de segundos amoríos por ser septiembre.

Erizo moruno (Atelerix algirus) fotografiado en la isla de Menorca.

Erizo moruno (Atelerix algirus) fotografiado en la isla de Menorca.

 

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